Reservar los domingos para las series es algo que llevo haciendo desde que estaba en el colegio y vi por primera vez un episodio de Embrujadas. La serie me enganchó hasta tal punto que los domingos eran sagrados y tenía que estar en casa preparada para ver el capítulo que tocara a las 18.30 en Telecinco. El resto de días no importaba lo que hiciera, podía quedar con las amigas, dedicarlo a estudiar o hacer los deberes, pero el domingo tenía que estar libre para dedicarlo a lo que más me gustaba entonces, ver series y, en especial, Embrujadas. Durante ocho años estuve pegada a la pantalla de la televisión, viviendo con las embrujadas todos sus problemas demoniacos, sus aventuras románticas, sus dramas y sus desgracias. Y junto con Buffy fue una de las series que marcó mi adolescencia y su fin coincidió también con el fin del instituto y la entrada a una nueva etapa, la de la edad adulta. Pero dejar los domingos para ver series es una tradición que he mantenido hasta ahora.
La serie estuvo en emisión desde 1998 hasta 2006 y fue creada por Constance Burgue para la cadena de televisión WB Televisión Network. En España la emitió Telecinco. La sintonía de cabecera era How son is now de Love spit love.